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Historias de las Hermanas
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Hermana Helena Adaku Ogbuji

ES OBRA DEL SEÑOR

Todo empezó como un chiste, cuando era niña solía decirle a mi hermano mayor que me gustaría ser una Hermana. Y alabo a Dios de que soy una Hermana católica hoy, no porque sea digna del llamado sino porque la gracia de Dios es suficiente para mí.

Soy la segunda y la primera hija en una familia católica de cinco, soy nigeriana de nacionalidad. Mi padre murió cuando todavía éramos muy chicos y mi Mamá continuo con el noble trabajo de criarnos en la fe católica. Su firme creencia en Dios me hizo una católica fuerte y comprometida para la gloria de Dios.

El fuerte deseo de unirme a la Vida Religiosa vino después de la secundaria (preparatoria). Pero mi hermano, quien entonces estaba en el Seminario no quería que ni lo mencionara. El me dijo que a no ser que asista a una institución de estudios superiores, no me debería unir. Le obedecí y esperé por el tiempo de Dios.

En ese tiempo estaba empleada en un banco como cajera, y trabajé allí por siete años. Durante ese tiempo estuve comunicándome con algunas Congregaciones en Nigeria, que fueron, Hermanas del Amor Divino, y Hermanas del Santo Rosario.

Luego de esos siete años, regresé a la escuela en diciembre, 1999, de acuerdo al plan de mi hermano y estudié Ciencias Políticas y Administración Pública. La esperanza de mi hermano era que antes de que me graduara de la universidad, habría conocido al “hombre perfecto.” Realmente el deseo ardiente de unirme a la Vida Religiosa se apagó durante ese tiempo. Volvió a despertarse cuando conocí a las Hermanas de la Cari-dad del Verbo Encarnado a través de mi hermano mayor en el año 2000, y empecé a comunicarme con ellas. 

Hna. Francesca Kearns era la Directora de Vocaciones para la Región de África. Lo que capturó mi atención en la primera carta que me envió, aparte de su pronta respuesta, fue el llamado de nuestro amado Fundador, Obispo Dubuis: “Nuestro Señor Jesucristo, sufriendo en las personas de una multitud de enfermos y necesitados de toda condición, busca alivio en sus manos.” Continuamos comunicándonos hasta que ella visitó mi casa en septiembre, 2001. Su simplicidad me hizo concluir que esta Congregación era el lugar correcto para mí, y dejé de comunicarme con las Congregaciones a las que estaba aspirando en Nigeria.

Antes de unirme, yo tenía muchas dudas y miedos sobre Congregaciones extranjeras. Pero cuando fui invitada a Kenya en septiembre, 2004, sentí la hospitalidad, generosidad y preocupación de las Hermanas, lo que me hizo sentir en casa inmediatamente.

Me hice Postulante en enero, 2005 y Novicia el 8 de diciembre, 2005. Durante esos años, llegué a conocer más sobre la Vida Religiosa en general, y Nuestra Forma de Vida, Carisma y Espiritualidad en particular. Crecí y continuo creciendo en mi vida de oración, lo que facilita mi relación personal con el Verbo Encarnado, porque sé que una religiosa sin oración en una religiosa sin poder. También aprendí a balancear e integrar la oración con la vida en comunidad y ministerio. Sé que es en comunidad que nos ayudamos, nos damos ánimo y nos desafiamos la una a la otra para llegar a lo máximo; teniendo en mente que nadie es una isla y nadie puede lograr nada solo. Vivimos nuestros votos fielmente dentro del contexto y apoyo de los miembros de nuestra comunidad.

El 8 de diciembre, 2007 para la Gloria de Dios, hice mi primera profesión de votos, y consagré mi vida total y gustosamente a Dios, la Iglesia y mi Congregación. Nuestra Líder Congregacional, Hna. Lillian Anne Healy recibió mis votos. Estoy muy agradecida a Dios que mi Mamá y mi hermana menor fueron testigos de este gran evento a pesar de la distancia. Este es solo el principio del camino adelante, el paso adelante en fe y convertirme en el cuerpo de Jesús compartido con el mundo; para compartir mi don y quien soy generosa-mente y para vivir mi compromiso fielmente y con alegría.

Ahora estoy enseñando en el Seminario Menor St. Joseph en Molo, donde trato de ser el Evangelio de Amor para mis estudiantes, maestros y todos a mí alrededor, especialmente con los retos del caos actual en Kenya. Estoy agradecida a Dios porque me aceptó servirle a pesar de no ser digna. Le agradezco a Dios por mis familiares que me apoyaron de tantas maneras, especialmente mi hermano mayor, Padre Vincent Udo, quien descubrió nuestra Congregación para mí. Cuando la gente se pregunta cómo llegué a conocer nuestra Congregación ya que no estamos actualmente en Nigeria, siempre respondo, “Es obra del Señor.” Le agradezco a Dios por Hna. Francesca Kearns quien me “pescó” de Nigeria. Aprecio y alabo a Dios por mis Formadores, nuestras líderes Congregacionales y mis Hermanas quienes me acompañaron con sus oraciones, apoyo y amor, cuando mi hermano, Padre Vincent, tuvo un terrible accidente. Alabo a Dios por curarlo. Alabado sea el Verbo Encarnado por su amor y cuidado. Que Dios bendiga a cada uno de ustedes que me ayudaron a responder a Su llamado. Recemos los unos por los otros.

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Hermana Helena Adaku Ogbuji


 

 

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